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viernes, 21 de junio de 2013

El deseo de las cinco de la tarde y el amor de las ocho de la mañana



  Salgo del colegio. Ese día sé que voy a verte. Apareces como un fantasma del pasado, sin palabras, con un rostro inexpresivo. Te veo, y las facciones frías cambian, algo que parece iluminarte los ojos te hace ser mas real: ese algo no tiene forma,  algo que vive entre nosotros.
 Espero que me ames aunque me vuelva diferente, mas lánguida y fría como el invierno, pero mi amor, el invierno no es eterno, jamás lo será conmigo por más que así parezca.
 Corro a verte, te beso como si un mundo naciera de allí, como si no hubiera otra cosa. Sos un beso que reposa en mi boca cuando te vas, sos los ojos verdes que encuentro entre los sueños y el sonido sereno de una voz adormecida.

                                                               (...)

 Amor y deseo, tan ligados parecen aunque quieras separarlos. Es normal que quiera besarte hasta las palabras mi vida, me moriría si no pudiera tenerte conmigo. Es extremo, está vivo, es lo que es. No podes cambiar la naturaleza de lo que deseamos, ni modificarlo por "lo que se debe hacer". Hagamos lo que se nos prohíbe, y al carajo el resto ¡Bien sabemos que no es algo manchado de lujuria pura!
 Estoy segura de que aunque me calienten cien tipos distintos, al fin y al cabo, solo voy a poder estar con vos, solo con vos. Estoy jodida: me tenes totalmente indefensa.

2 comentarios:

  1. Excelente relato! Veo que eres fan de MB, yo vi la ópera hace unos añitos y me encanto!
    Que otras óperas te gustan?! A mi me fascina Rigoletto! Un beso

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  2. Hola Madame, buenas tardes,
    parece que aquí no hay mucho que hacer,
    hay atracciones que no se pueden explicar y otras que no se deben...
    Una gran entrada con el sello sin filtro de Madame Butterfly =D

    Un beso y un abrazo

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