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miércoles, 26 de febrero de 2014

Hay un hada suspirando debajo de un puente.



 No está.
 No tengo ánimos.
 Es curioso, pero siempre jure una independencia inútil, una emoción desprendida, y ahora lo necesito para poder estar animada. siempre le dije, que era "Mi efedrina" con una vocesita dulce, y tratando de abrazarlo y besarlo sobre su metro noventa y algo.
 Aburre demasiado lo que tenga para hacer acá, es patético es ridículo, es muy de mi persona creer que puede superarlo todo, en una autosuficiencia que parece un niño asustado suplicando en indirectas atención. ¿Qué hacer? (Des) Esperar a que vuelva. Y sin embargo, no deja de sorprenderme mi actitud dependiente.
 Pensaba salir con amigas, pero como es de costumbre, no hicimos nada, siempre cancelando a último momento. Así que fuí al fondo de mi casa e hice un pozo para juntar cantos rodados y ponerles el nombre de mis amigas (esto no es metáfora)
 Mi familia insiste con el psicólogo, pero a mí me parece que eso se puede postergar sin problemas durante unas semanitas más, porque aún no he colapsado.
 No escuchan, se quedan mirando y asintiendo con la cabeza, pensando "he oído peores". Así todos, oídos inútiles que solo ven la boca moverse y las palabras resbalan.
 Quiero escribir algo, no sé cómo, no sé cuándo, no sé nada, no sé sobre qué; y ahí siento que las ideas se me apilan, se me hacen un bollo, me ahogan, me presionan, y se desarman como una torre de naipes. No tengo nada para hacer, más que pocitos donde sacar piedritas para decorar mi empedrado dormitorio.
 Pero sigo soportando, tachando días.
 (Extraño estar con él, poder besarnos, poder estar juntos, hacer el amor cuando no nos ven, hacer lo que sea con los oídos atentos, extraño todo eso, lo sigo extrañando quiero que vuelva. Necesito verlo, besarlo abrazarlo, que nadie sepa que lo necesito, que lo conozco como nadie, por eso es así, como en secreto, como de media voz, siempre tratando de ser discretos. Los vecinos ojos cerrados, los amigos no sospechan, la familia, nos considera ángeles que sueñan con un matrimonio duradero y sereno... ¿Serenidad conmigo? No lo creo. Quiero que vuelva conmigo.  Lo necesito, odio admitirlo así... Hace días que no puedo hablar con él, solo hablar porque no tiene internet ni teléfono. Mensajes insulsos. Y sientiéndome mal, muy mal, tratando de que no vaya a mayores desánimos)

domingo, 16 de febrero de 2014

Sano, enfermo, (¿Enfano?)

Tengo que buscar un límite. Pero es que DEBO hacerlo, por mi bien y el de los del alrededor mío, para no desquiciarlos.
Se estan quemando las flores, se hacen cenizas enrroscadas, dejando escapar como suspiros humos grises espiralados. y Yo pensandote, porque no quiero, porque deseo acabar con todo a veces. Es esa sensación enfermiza de que, no tenemos nada a nuestro lado. Nada, nada importa y la realidad es una obra de teatro ridícula si no nos influencia. Lo real no me importa cuando siento. La realidad es un surrealismo trastornado que me hace ser diferente porque debo serlo. Nada de problemas caóticos: tengo que dejar de llorar. Por qué... me dijo que me quería. Me quiere. Pero eso no basta si me deja llorando horas por una rabia ridícula.
 Ahora se da cuenta de que tengo razón, y Edipo está deseando matar a su padre de una vez. Mandalos a la mierda, ellos no te conocen como yo lo hago, ni yo como lo hacen ellos. Pero si no te dejan vivir tras una lista de mandados o tras deseos truncados por el buen nombre, ¿Eso es sano?
Ahora estoy bien. Siempre se puede estar un poquito mejor, más esperanzado, o eso lo sé porque me viene pasando de hace años, y se puede con un esfuercito ¿No? En eso puede residir lo que denominamos "juicio"... sano, enfermo, enfano.