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lunes, 31 de marzo de 2014

Margaritas más, margaritas menos



Te extraño. Es ridículo, es adictivo. Es una mal formación de ese amor sano que nos demostramos. Quiero sujetarte entre los brazos, como un gato esquivo. No puedo retenernos en una esfera de vidrio toda nuestra vida, pero sí hacer que nuestra vida parezca esa esfera, que media hora juntos parezca toda la vida.
 Lejos de exámenes, trenes ruidosos, o calles alejadas. juntos. Entre nada y todo. Entre nosotros. Y es que te extraño patológicamente, con ansiedad, con amor, con una sed innecesaria e indeseable. Te amo. Sé que nos veremos, pero mientras tanto, me comeré los pétalos de las margaritas que desoje. Leeré muchísimos libros, y voy a crear muchos Macondos y muchas rayuelas; muchos gatos evanescentes y tragedias ridículas. Porque antes vivía con una independencia enfermiza y temerosa. No puedo suspirarte así, con tanta melancolía, como si todo el aire se me escapara en ese suspiro. Por el hecho de que estamos relativamente lejos.
 Quizás quieras lo mismo, y seamos patológicamente adictos, personalidades débiles, pero ¡Qué carajo me importa la psicología en esto! Entre horas, voy a dejar de comer esos pétalos de margaritas desnudas, a quienes les quité su vestido.

3 comentarios:

  1. Hola Madame, buenas tardes,
    que carajos me importa la psicología jajajaja
    "pinche amor", satisfacción cuando gira a nuestro favor...
    y cuando no... paciencia! =(

    Te deseo una maravilosa tarde de martes
    un beso y un super abrazo

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  2. Comer petalos como si estuvieramos desnudando una mujer.

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