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domingo, 13 de julio de 2014

Carta a un amigo (parte 1)




   Tengo tanto en la cabeza y una incapacidad insoportable por expresarlo. Todo se vuelve frases trilladas y ya demasiado roídas por insomnio.
   Esta será la noche más larga de mi vida, por ejemplo. Este es mi día. La soledad es mi única compañera. Siento el abandono pegado en los huesos, pero no querido, no es por mi novio a quien detestas. Es por mis amigas que me dejaron sola en medio de este drama de independencia repentina. Estoy sola en una casa vacía, y el eco de las puertas me asusta ¿Comprendes? Dejé de lado la compañía de otros por estar con ellas y no pueden. O no quieren, o no quiero pensarlo. Sabes como son las cosas conmigo.
   Y mi novio... Él es otro espiral en esta noche larga. Hay algo curioso en la noche, en su silencio, en su supuesto ensueño que no va haciendo saber que tan solos estamos. La verdad te encuentra y te asalta en un insomnio duradero. Busco la distracción en libros y películas, pero termino llorando. Suele pasarme, y asì es mi vida. Él vino anoche. Lo que hicimos o no, no se dice. Dormir con él era incómodo, pero reconfortante. Era una protección segura, mientras daba vueltas. Podía sentir el perfume, y la tibieza del pecho contra mi espalda. La mañana fue un lío.
   Sabes, no debería ni escribirte esto. No tiene sentido, porque no tenés porqué saberlo. Pero quiero decirte que tengo una extraña sensación de extrañarte.  Como si me quedara poco tiempo y aun quiero hacer muchas cosas e ir a muchos lugares juntos. No te creas especial por esto, tengo la lista con mucha gente, pero la urgencia de esta noche es que sea con vos. Es un drama inútil, porque espero que a la mañana desaparezca atrás del alba. Y seamos amigos, buenos amigos de nuevo, que hacen chistes y se ríen, y no se miran como me estas mirando aveces.
   Amigos que no tienen dudas sobre lo que pueda pasarles. Me da miedo, pero a la vez siento una extraña fascinación por la posibilidad. Ya pasó una vez, pero ahora es diferente. Ya sabes qué fue, pero no quiero que se repita. Porque es tan difícil poder ser así como somos y resistir a la soledad pasajera para así poder decidir realmente. 
   Pero y no decidí estar con mi novio, ni él lo decidió: nos acercamos los suficiente, confundidos, y comenzamos a serlo con una naturalidad impensada y fuerte que aún hoy continúa. Somos es apareja que siempre creí impensada, y sos el amigo que nunca creí poder tener. Y tdo esto es de una fragilidad insoportable: podremos perder todo, morirte, morirme, evitar vernos... pero sé que voy a tener un buen recuerdo tuyo con la misma certeza de que voy a morir. 
Esto es demasiado para un desvelo ¿No? Así son todas las noches cuando el recuerdo toma una forma entre la conciencia y el acto.
(No olviden los premios Liebster Award y Dardos, ni el sorteo de Lili´s memories ÚLTIMO DÍA)

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