'cookieOptions = {link};'

miércoles, 23 de julio de 2014

Carta a un amigo (parte 2)

 Debe ser eso. Me da miedo lo que pueda pasarte. Que me sacuda las ideas. Porque amo a mi novio, lo siento, pero también resiento que los modos con que me tratas no son modos como los de antes. No quiero eso. Es demasiado trágico para sumarme otro drama inútil a mis dramas conmigo misma.
 Y dudo si lo amo. No es duda, es una reafirmación que sale, pero no sé si es obligada o no.
Es suficiente, tuviste tu momento, y preferiste otra cosa, y no importó eso está lejos de nosotros ahora, y todo lo que he(mos) pasado, es parte de ese lejos. Y ahora te escribo esto. Es ridículo. Me da miedo eso: que no me veas como una amiga por algún vestigio de lo que pudimos haber sido.
 Estoy enamorada de otro. Y siento que lo maltrato demasiado, y que no puedo evitarlo, como un germen maligno. Peor lo amo, cada vez que lo pienso, sé que lo amo.
 Pero me duele pensar que quizás no soy la amiga que solía ser.
No hace falta vomitar conejos en París para poder escribir estas cartas.
 Quizás de puta suerte algún día lo leas.  ¿Será la cuestión de este insomnio, como el tango "Historia de un amor"? Espero que no. No puedo dejarte, para qué mentir. Te quiero demasiado como para dejarte porque no me quieras como yo lo hago. Sería masoquista, y por nada.  Y te aprecio lo suficiente como para evitarlo.
Sos importante para mí. Ultimamente pasamos mucho juntos, y eso es divertido, y te quiero, pero estoy rogando que no me necesites con la ansiedad con que espero a mi novio antes de venir. No voy a decirte lo que hicimos para refregartelo en la cara y así matar supuestas espectativas. No quiero ser cruel sin razón, y quizás lo soy sin saber.
 Por favor, estoy esperando que todo esto reviente de alguna manera.
Pero sin perderte. Sin dudar si puedo seguir con mi novio o si podemos ser amigos. A él lo amo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario