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martes, 26 de agosto de 2014

Feliz cumpleaños.



 Fueron  al velorio de unos vecinos y ponerse a llorar con una histeria desgarrada, mientras otras vecinas contenían a la acongojada jóven ¿Cómo no llorar con tal candor entonces los hijos? Y el velorio se hacía una lágrima lenta y abundante que tomaba a todos, todo porque una vecina descubría la hipocresía con un pañuelo morado contra el rostro.
 No poder dejar a un hermano en Plaza de Mayo, por amor, compasión, por la humana certeza de que él no era reemplazable cosa o molestia que pudiera sustitirse, y volver sabiendo que ocurriría; mientras en otro colectivo viaja una jóven con flores en la falda ¡Chacarita! grita el conductor. Un hombre lucha en su departamento con ferocidad contra un buzo azul poseído que se empecina en encerrarse sobre él.
 Del otro lado de la capital, en el Delta, un hombre confiesa la imposibilidad de matar un viejo amor incluso habiendo asesinado al amado, rogando al oyente que se quede, y otro sueña como hacerle el amor a un mujer bajo el agua.
 Lejos, muy lejos de la capital (pero no tanto) en una crueldad infantil pero conciente, todas las flores del jardín de una vecina mueren en una venganza por el desdén temprano; un hombre asiste a un teatro de extasiados oyentes que se abalanzan sobre el director de la orquesta y el único ajeno, se retira con pavor. En un bar cercano un hombre se lamenta de haber matado su única posibilidad de inmortalidad, como una flor amarilla, y repite la historia, y repite la historia, y repite la historia...

 Hay una cosa que se llama tiempo Rocamadour, es como un bicho que anda y anda...
 Y mientras volvía Horacio arrepentido buscando a la Maga como una ensoñación sobre una rayuela.




2 comentarios:

  1. Es uan entrada francamente preciosa!! ME encantó.
    Por cierto el poema de mi blog de Poe, se llama "Solo"
    Un besazo <3

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