'cookieOptions = {link};'

sábado, 1 de noviembre de 2014

(Me volveré loca en Turín) Vaga imitación triste o una conclusión esperable de mi cordura. El abandono total. Una desolación subestimada por todos los que consideran la locura algo divertido. Y voy a perderme, a perder todo lo que dicen los filósofos que nos hace humanos o racionales o animales; la variedad de hombres que pudieron hacer conceptos.
Pero antes puedo decir que amaría sus pechos tibios  y su boca trémula, la manera en que reposa la mejilla en la almohada y se acurruca para dormir, amar esas cosas y a todas las mujeres, el gesto que ella esconde me revela la humanidad.
 Antes podría hacer un vida, o un ensayo de la misma que me sea suficiente.  Es tanta la melancolía y tan vago el intento por considerarla salvación, tan desesperado e irresuelto que se repite y se repite y se repite
 Y voy a perder la mente porque es el final que tengo ahora, emocionada por la novedad de Shopenhauer, diré que superaré accidentalmente mi Voluntad de vivir o seré toda de ella. Y morir, como una amiga liberadora. Y considerar mi vida sujeta a esa Voluntad que me condiciona, me ata y me conforma.
 No quiero pensar en él, en mi amigo, en las hipótesis. Quiero volver a quererlo sin tener esa punzante sensación de estar errada, de que no debería verlo más. De ahora, odiarlo, odiar como es, lo que hace o dice, notar las diferencias y cómo la  conexión que teníamos desaparece. O quizás no. Vaga imitación triste o conclusión esperable.

No hay comentarios:

Publicar un comentario