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sábado, 21 de febrero de 2015

Un recreo

Te extraño. Pero te extraño de un modo muy particular: entre las piernas, en la boca, en los pechos. Te extraño ahí. Espero a que vuelvas para poder hacerte de nuevo.
 La ensoñación de las tardes me lleva a tomarte en la mente de nuevo. Las manos bajan. La piel palpita, todo queda sensible, dispuesto. Siento el placer lúbrico, recuerdo de tu placer, primera vez que disfruto de verdad en las manos ajenas.
 El orgasmo es sólo un límite ridículo que podemos destruir. Nos vamos a reventar la carne. Y creo que te quiero.
 Cuando estamos juntos, tengo más esperanzas.
Cuando estamos juntos, tengo menos tiempo.
 Cuando estamos juntos, todo es la longevidad de un segundo.

1 comentario:

  1. Pfff, me encanta esa mente tuya y el modo en que fluyen las palabras por medio de teclas.

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