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domingo, 1 de enero de 2017

La mujer que aborta

Nunca me enseñaron a escuchar a esas mujeres. Esas mujeres que se las definía como antinatura. Porque si la vida es algo frágil, la mujer es fuerte únicamente para llevarla consigo. Esta paradoja del sexo débil acompañada de que la fuerza de la mujer sólo se encuentra en el parto y la maternidad, encarna la idea de que la mujer debe ser madre. Así puede encontrar su fuerza y en última instancia, su propósito en la vida.
 Todo el cuerpo femenino ha sido categorizado en función de la reproducción. Desde el caracter hasta la dignidad, todo gira en torno al útero. Las mujeres somos flores. La que no sirve como tal, es curiosamente, menos mujer. Por lo tanto puede hablarse de otra paradoja: se mujer involucra aspectos biológicos supuestamente inalterables e innatos, pero a su vez hay una gradualidad de lo que es más mujer (más aceptado y cercano al prototipo) y que no es.
 En este  espectro de lo que no es, se involucra a la mujer no-madre. Es natural este razonamiento si ser mujer se considera sólo por su útero. El útero pasa a ser como el centro, y la mujer como la periferia. Todo lo que sobra al útero es incómodo, difícil de explorar y clasificar, incluso difícil de someter.
 Por lo tanto, el cuerpo es igual a útero. Por eso es difícil desentrañar al aborto. Porque escapa del centro y se involucra con aspectos de la periferia. Escapa de lo controlable y predecible y se adentra en cuestiones espirituales y morales. La mujer deja de ser reproducción, deja de ser objeto de reproducción y se pronuncia por sobre eso.
 Un aborto es una situación difícil. Pero si es ilegal, es incluso una situación mortal. Pienso y re pienso en todas esas  mujeres que terminan en las guardias de los hospitales con los úteros perforados.   En las niñas forzadas a ser madres, sólo porque su edad pasó dos años de lo permitido. Pienso en mí. Una bajo tratamiento psiquiátrico que no puede abandonarlo. ¿Qué haría con un embarazo? Tener es imposible. Soy pobre, jóven, no tengo apoyo. ¿Qué pasa si tengo un brote psicótico y niego al bebé y no lo alimento? ¿Y si tengo depresión post-parto? Todas estas posibilidades, en mí son hechos más que posibles.  Entonces ¿Sería egoísta? Sé que si dejo el tratamiento, soy capaz de suicidarme, no alimentarme, volver a tomar. No puedo ver solución más que la buena educación que me he hecho en métodos anticonceptivos.
 Y quiero, que esta información sea de todos. Me harta que todo sea culpa de las mujeres. Así que tomemos las riendas y hagamos de nuestro útero otro aspecto de nosotras y no le centro. Yo soy un ser humano completo. Y estas mujeres no deben ser ignoradas porque no son las mujeres, sino que son las humanas, tus parientes y amigas, vecinas y compañeras. El aborto no es misterio: es algo cotidiano que debemos enfrentar así y quitarle todo el manto de silencio que lleva. Quiero que un día yo no tenga que temer por mi salud por ser mujer. Quiero que las mujeres puedan no temer.
Información para decidir.
Anticonceptivos para no abortar.
Aborto legal para no morir.

2 comentarios:

  1. Un tema tremendamente complejo, difícil de encarar en esta sociedad machista y culpógena.
    No soy pro aborto, pero también pienso que cada mujer en esa situación es un caso único, que vive circunstancias únicas y que no se puede juzgar a la ligera.
    También pienso que hay que hacerse responsable de los propios actos, si estás lúcida y sabés las consecuencias y no tomás precauciones y te dejás llevar.
    También pienso en una violación y me pregunto cómo se puede criar a un hijo que te recuerda un momento terrible.
    Sobre el tema tengo más preguntas que respuestas, pero algo sí lo tengo claro: la mujer debe ser consciente y dueña de su cuerpo.
    No tuve hijos y por eso no me siento menos mujer.
    Que tengas un buen año, Madame B.

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  2. Siendo un tema tan polémico desde siempre, admiro tus palabras al respecto. Pienso igual que vos y ojalá muchos otros nos acompañen en pensamiento para que así todas las mujeres seamos dueñas de nuestro cuerpo y futuro. Saludos.

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