'cookieOptions = {link};'

miércoles, 7 de junio de 2017

Soy toda esa puta

Soy lo que se supone que no debería pasar. Todo lo que dicen que está mal o que no debe agradar es de mi deleite infame. Y es que sí, soy esa puta que le gusta que le peguen. Fuerte, con un cinturón, un puño, un látigo, una mano abierta. Que me aten y me venden los ojos, y que me metan los dedos sin ningún tipo de contemplaciones ni méritos: que me dejen la marca de las uñas en las tetas.  Me gusta que me denigren y me peguen y no quiero ni moralistas ni psicólogos, mucho menos esas feministas, deciéndome que está mal.  Qué no debería denigrarme así, que es malo, que debería tener sexo de formas mas convencionales.
 Me hartan las reglas de que está bien y qué está mal. Qué placer es más legítimo. Focault lo decía y lo repito: el placer, su calidad solo la debe poner quien lo disfruta. Y yo le pongo gusto a que me ahoguen con una pija, a esa sensación de que me está tocando la garganta y me saca el aliento, le pongo gusto a que me penetren con todos los dedos, que me peguen y me hagan una cosa bajo mi palabra.
 Ya me miran raro si lo insinúo, si llego a decir lo que sea parecido una sugerencia. Se hacen las revolucionarias pero caen en una trampa: cogen porque les dicen que tienen que coger mucho, no por curiosidad. Se meten cosas en el culo, porque hay que revindicar los placeres extraños, no porque dio ganas de ver qué pasaba. Hacen todo porque un libro ridículo les dijo que así son rebeldes y contrahegemónicas y blablabla. De qué te sirve si después estas escribiendo en tu blog entradas de adolescente celosa y enamoradiza, de que "ay te extraño, te amo, sos todo". Si caen  en la misma trampa. Responden a la ridícula consigna: SÉ ESPONTÁNEO y caen en la paradoja. No quieren el capital erótico: no quieren que consigamos tragos por nuestras tetas, plata por nuestra boca, ni nada. No se puede combatir este sistema sin sacarle provecho, porque aunque te oprima, algo hay que sacar. Agudicen el ingenio.

 No, mi placer es mío y sí, creo que es peculiar, pero no por eso anormal. Todo placer es peculiar pero hay placeres mas judicializados. No quiero hacer la revolución en la cama, porque es mía y de quién la comparta. Sólo me disfruto llevando a la gente que me acompaña a la curiosidad, si quiere. No voy a publicar que hago con el culo para armar bardo y así ir contra un sistema que mamamos y nos cría ¿O acaso no se darán cuenta todas esas feministas que conozco que su poemas cursis y trillados solo caen en el mismo problema?
Me gusta el dolor. Lo hice mío hace tiempo. Cortarme era excitante. Morderme me calentaba. Todo antes de saber esto, como cuando tuve una novia con cinco o cuatro años, ya ni me acuerdo. No me vengan a decir cómo es el sexo: el sexo es como me salga de la concha y eso es lo único escencial y ustedes que lo teorizan tanto, lo arruinan con fórmulas que deben cumplir. Que las cojan por el culo, que dicho sea de paso, está bueno.

No hay comentarios:

Publicar un comentario