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martes, 11 de septiembre de 2018

¿El BDSM es machista?




¿Coger como quiero es machista?

¿Tener el control de la escena siendo sumisa es machista?


¿Ser escuchada y consultada es machista?

¿Garantizar mi placer es machista?

Dejen de creer, queridas RADFEM, que el porno es la realidad. Es ficción y como tal, es hecho por actores que saben cómo hacerlo. Todas esas cosas espectaculares y brutales son trucos de cámara, prácticas, velocidad, música, sonido.

Y por sobre todas las cosas.... dejen de mirarme con lástima. Dejen de mirar como si fuera una víctima. Cada quien toma sus experiencias y las convierte en buenas experiencias o se pudre en un rincón.  No romantizo nada, no erotizo nada. No decidimos que desear. Y sobre todo YO SOY LIBRE DE HACER LO QUE QUIERA ¿Ese no era su axioma principal?

¿Qué yo promociono la violencia? No mi amor. Los violadores no son domitor/dominatrixs: los violadores quieren todo el control, no te preguntan, no te responden. Los que promocionan la violencia son los machitos que no te dejan tocar el clítoris, que quieren que hagas lo que ellos quieren. Que los complazca. Los domitor reciben el placer en obedecer y dominar. Los sádicos, en la pantomima de inflingir dolor. Y si alguien que dice ser domitor o sádico te obliga a hacer algo, decile que es un violador. No un domitor.

El BDSM no es machista. Es una elección a la que le puedo decir que NO cuando yo quiera.


Crónicas sexuales: Relato de una amiga y postergaciones del autoconocimiento.

Y un día una amiga vino diciendome con mucha alegría que había perdido la virginidad. Mi primera pregunta ¿Te cuidaste? Habiendo dicho que sí, le dije un "Qué bien" y le pregunté por la hora.
 No era desinterés, sino que había algo que me sonaba a exageración. Cuando le pregunté por como estuvo (ella quería que lo preguntara, incluso lo dijo) me contesto "GENIAAL" la miré asombrada y hasta casi aplaudo, aunque fuera un exageración me alegró que hubiera podido disfrutarlo.
 Unoss meses después cortó con el muchacho.
 Caminando un día, empezamos a hablar de cómo era en la cama (o en la mesa, como se prefiera ver) me dijo que bueno. "wow ¿Acababas mucho con él?" dije riéndome. Y ella sonriendo me dijo que no sabía. Me quedé un poquito perpleja. Pensé seguidamente que quizás era que no conocía el placer y sí tenía orgasmos, no necesariamente con fabulosas penetraciones.
Le pregunté si no se daba cuenta, esa sensación de ahogo pero a la vez de placer.
- no sé- dijo un poco avergonzada- no tengo mucha experiencia en eso.
 Sentí tristeza. Y empatía. Le dije que se olvidara de que él era un buen amante hasta conocer a otro y conocer su cuerpo. Me dijo que nunca había tratado tocarse por lo que no conocía el placer.
 Teniendo 18 años noté como se había vetado el placer que su cuepro podía darle por mandatos familiares y creer que una mujer sólo tiene placer, si tiene un hombre adentro. Sentí rabia, impotencia. Por esas intromiciones mías, le dije sin preguntarle que quería que no se preocupara si la penetración sola no le daba placer: el cuerpo tiene muchos rincones y todos son igual de válidos si complacen a uno,  y por último le dí un consejo:
- Tocate. Dónde quieras, donde te guste, prestá atención y pensá en cosas que te gusten no importa qué. Y relajate nena, no es el find e mundo.
 Nos reímos un rato mientras seguimos caminando.
 A la semana siguiente nos vimos. Vino mas contenta y relajada. Nos saludó a todas y me dijo suspirando:
- Gracias.